
05-05-2015, 12:28
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Corsario
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Re: Si lo sé no vengo ( pifias y chorradas en la historial naval)
Cada país tiene sus peculiaridades y tradiciones con respecto a los nombres de los buques de su Armada.
Por ejemplo en el Reino Unido sus buques de guerra son "propiedad" de la reina por eso los barcos vienen precedido con el H.M.S. (Her Majesty Ship) y por el contrario a los de la escuadra estadounidense los preceden con el U.S.S. (United States Ship) para dejar claro que pertenecen al pueblo norteamericano igual que la alemana con su DKM (Deuchland Kriegsmarine) o los peculiares japoneses con su Maru al final del apelativo;pero en casi todas las Armadas los nombres del barco se van repitiendo a lo largo de los años como referencias temporales que recuerdan una ciudad, un personaje o un hecho importante en su historia naval.ç
Lo digo porque tres buques de la Royal Navy se han llamado HMS Sheffield.
Quizás el más conocido fue el que se hundió en 1982 durante la guerra de las Malvinas de resultas a que impactó contra él uno de los cinco misiles Exoset que tenían los argentinos.
Pero yo quiero hablar de otro ;del crucero de la clase Town HMS Sheffield que sirvió en la II GM, que se botó en julio de 1936 y al que el personal marinero conocía como "Shiny Sheff" (Sheff el brillante) porque en lugar de utilizar el tradicional latón en sus guarniciones, por economía, se utilizó el acero inoxidable.

Su historia en este Si lo sé no vengo es esta :
Estamos a principios de 1941 y en las cosas guerreras de la mar atlántica pintaban bastos para los británicos. Con sólo dos cruceros alemanes (el Scharnhorst y el Gneisenau) y durante dos meses de corso, habían echado a pique 22 mercantes que representaban 115.000 toneladas de suministros vitales para mantener la guerra.
Los alemanes estimulados por este triunfo deciden ir a por más por lo que aparejaron su unidad más emblemática y poderosa, el DKM Bismarck, que acompañado por el crucero pesado DKM Prinz Eugen, cortarían estas líneas de convoyes que abastecían Gran Bretaña.
Así que en la fría y oscura noche del 19 de mayo de 1941 zarparon de Gotenhafen para su misión exterminadora.
El Almirantazgo Británico tenía conocimiento de todo por medio de una eficaz labor de espionaje así que se inició una espectacular persecución a estos barcos por lo que se desplegó casi toda la fuerza naval británica destacada en el Atlántico.
Por fin, el 23 de mayo los cruceros pesados HMS Suffolk y HMS Norfolk avistaron los buques en el estrecho de Dinamarca a los que se unen el crucero HMS Hood y el acorazado HMS Prince of Wales que, una vez reunidos, inician el ataque.
El DKM Bismark responde disparando sobre el HMS Hood.
A su quinta salva alcanza su santabárbara, que violentamente explotó, y en sólo seis minutos y diez de batalla, el mítico y emblemático navío de guerra que con sus 46.000 toneladas era el más grande del mundo, el buque insignia representativo del poderío naval de la Royal Navy, desapareció bajo las aguas llevándose 1.421 almas.
ç
Ahora el fuego alemán se concentra en el HMS Prince of Wales que se defiende disparando furiosamente pero cuatro disparos de 14 pulgadas le aciertan por lo que el barco gravemente dañado huye lanzando cortinas de humo.
Los buques alemanes no lo rematan sino que ponen rumbo a tierra para reparar los daños pues en el intercambio de disparos dos acertaron al DKM Bismark y uno de ellos le atravesó la proa dañando depósitos de combustible por lo que va dejando una estela bien visible.
Cuando Churchill se enteró de la trágica noticia dio su conocida y famosa orden que se ha reflejado en la historia y es la protagonista en libros y películas :
"¡Hundid el Bismarck!".

Todo el recurso aeronaval británico en el Atlántico, incluso las escoltas armadas de los convoyes, se puso en marcha para organizar la más importante cacería naval de la historia.
Sin contar los cruceros menores ,destructores y fragatas estamos hablando de dos portaaviones, siete acorazados y cinco cruceros de batalla además de decenas de aviones.
Pero los barcos habían desaparecido y no lo encontraban.
Al fin un avión de reconocimiento tipo Catalina lo localizó a 700 millas al oeste de Brest y hacia allí se dirigió la inmensa y obsesionada flota.
El tiempo va empeorando y se desencadena una tormenta por lo que las bajas nubes impiden localizarlos por aire y por los incipientes radares.
Pero el comandante del DKM Bismark no pudo reprimir su entusiasmo y transmitió por radio a Berlín que había hundido al HMS Hood. Una transmisión que le localiza por medio de la goniometría.
El portaaviones HMS Ark Royal estaba a sólo a 21 millas por lo que prepara 15 aviones tipo Swordfish cargados de torpedos magnéticos.
Mientras tanto se le comunicó por medio de un reflector de señales al crucero HMS Sheffield, nuestro conocido Shiny Sheff, que diera avante a toda marcha y localizase al objetivo y no lo perdiera de vista a fin de que sirviera de guía a los aviones.

Por fin los aviones despegaron después de muchos intentos por mala mar y continuaron volando entre la lluvia y la niebla hasta establecer un contacto de radar.
La tensión era tan tremenda y estaban tan ansiosos de entrar por fin en combate que, sin más comprobaciones, inmediatamente picaron y atacaron.
Pero no era el DKM Bismark sino el HMS Sheffield.
Cuando el capitán del barco británico vio que sus propios aviones le estaban atacando inició un zafarrancho de combate sin disparar un solo tiro mandando toda máquina e iniciando una maniobra de evasión.
La tripulación con la boca abierta veía descender sus quince aviones soltando los torpedos en su dirección.
Pero otro error les salvó la vida.
La mayoría de los torpedos al chocar contra la superficie de la mar acababan explotando; por lo visto las espoletas magnéticas que montaban los torpedos no eran eficaces.
Los del barco se desgañitaban en la radio, con las banderas de señales y con los proyectores de señales para hacerles ver que no eran el Bismark para que por fin cesasen el ataque.
Cuando cayeron en cuenta de su error, después de varias pasadas, había cinco o seis torpedos vivos persiguiendo al HMS Sheffield así que todo el personal de cubierta se puso a escudriñar la mar el busca de posibles estelas.
El capitán tuvo la habilidad, a base de profundas ciabogas, de ir sorteando el curso de los torpedos gracias a esa ayuda.

Los aviones volvieron, con los pilotos totalmente decepcionados y abatidos ,al HMS Ark Royal para reabastecerse y cambiar las espoletas magnéticas por las conocidas y seguras de percusión y volver al ataque correcto.
Cuando sobrevolaron de nuevo al HMS Sheffiel esta vez sí que hubo comunicación:
- HMS Sheffiel : Enemigo 12 millas adelante mismo rumbo.
- Avión de escuadrilla : Gracias, desolados por el despiste.
Media hora más tarde volvían y pasaron volando bajo, casi a nivel de la cubierta del HMS Sheffiel, saludando con la señal de la victoria. Habían soltado todos los torpedos y los que estaban en la cubierta los vitoreaban con la gorra en la mano.
Epílogo
Estos episodios no se reflejaron en los libros oficiales.
Consecuencia
Uno de esos torpedos de espoleta de percusión que montaron a consecuencia de ese despiste, inutilizó los timones del Bismark que a consecuencia de su explosión quedaron fijos 12º a babor y así el buque, sin poder navegar, quedó a merced de sus enemigos.
Pero hicieron falta lanzarle 2.876 proyectiles de los calibres 406,356,203 y 152 mm. y 71 torpedos de los que 8 impactaron, para que se diera la orden de abrir los grifos para que ,al fin, el barco se hundiera y no cayera en manos enemigas.
Hasta otro Slsnvgo.
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