Tiene razón. Si un distribuidor local quiere hacerles la competencia a los vendedores chinos tiene que vender haciendo un descuento por un porcentaje igual que los impuestos que ha debido pagar en aduanas más el IVA, sus tasas e impuestos locales... y no le saldrán las cuentas.
Por ejemplo, en Brasil, donde se paran todos los paquetes en aduanas, las tiendas chinas venden muy poca mercancía.
Otro debate sería el de preguntarnos si es bueno que en el siglo XXI haya aranceles en el mundo. Y, si no los hubiera, quedaríamos casi únicamente como destino turístico.
