Respuesta: Tragedia en las Azores
En la entrada de este hilo, me he limitado a insertar la noticia, el blog de la familia y dos fotos de Inés.
Ahora, después de vuestros comentarios, quisiera sumar el mío.
" Creo recoger el sentir de todos los cofrades de esta Taberna y el de toda la comunidad de navegantes de habla hispana para transmitirles en primer lugar a sus padres, a su familia y amigos ...y a toda la comunidad de navegantes franceses, nuestra solidaridad y remitirles nuestro profundo dolor por una tragedia tan grande.
Mi hijo que ahora tiene 24 años, y es marino profesional, empezó a navegar conmigo a los 2 meses y a la misma edad que Inés, hacia guardias sólo en la bañera. Muchas veces me he levantado sobresaltado por una pesadilla que me traía la imagen de un accidente, que por culpa de mi irresponsabilidad, de haberle inoculado este veneno de amar profundamente el mar, ponía en peligro su vida. Hoy mismo lo veo con su brazo en cabestrillo por una nueva luxación que se debe a las secuelas de ayudarme a entrar un día a vela por un fallo repentino del motor y por mi testarudez de no querer esperar un remolque.
Si algún día lee este humilde comentario alguno de sus padres, se que no les servirá de ningún consuelo, que nadie en el mundo podrá comprender el inmenso dolor que sienten ahora, pero les rogaría que levanten la vista, que miren a su alrededor y piensen que todos los días mueren niños, en las carreteras, en las piscinas, en las escuelas, en los parques infantiles, en las casas... En los hogares más seguros y confortables, allí es donde más accidentes se producen. Dicen que Mal de muchos, consuelo de tontos, pero vosotros no habéis hecho nada malo. No habéis puesto en peligro la vida de Inés, más allá que cualquier padre que afronta la carretera un feliz día de playa. Bien al contrario: Vosotros le habéis dado a vuestra queridísima hija una oportunidad unica que muy pocos niños tienen. La experiencia de ver los delfines jugando en la proa, de ver el arco iris en los bigotes de espuma cuando el velero navega alegre en los alisios, la alegría de descubrir un puerto nuevo, de ver las estrellas por la noche como si las pudieras tocar con la mano.
Y cuando volváis a ver las mismas estrellas que le enseñabais a Inés, recordar que por estar tan lejos, lo que vemos puede ser la luz de una estella que ya no existe desde hace muchos años. Aún así, nosotros todavía vemos la luz que nos llega desde un lugar de distancia infinita, desde antes de que la estrella desapareciera implosionando en partículas cósmicas. Sin embargo aquella estrella ya desaparecida como Inés, sigue iluminando el cielo, podemos todavía captarla en los espejos de nuestro sextante Y guiarnos por su luz.
Camaradas marineros de todos los mares, de todas las lenguas, altos, bajos, gordos y flacos. viejos, jóvenes, rubios, morenos ...de todos los colores, razas e ideologías, ... Todos los hombres y mujeres de bien que amamos el mar, ahora nos unimos a vosotros los padres de Inés, os mandamos un abrazo fraternal y nuestras lágrimas saladas por la sal de todos los mares que hemos cruzado y seguriremos cruzando, porque ese impulso irrefrenable está en nuestra naturaleza, como estaba de igual modo en la de la pequeña marinerita Inés, DEP.
Editado por Prometeo en 08-05-2015 a las 21:10.
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