Que nadie se ofenda por mis opiniones.
Este tipo de veleros representa para mi una vía totalmente erronea en la arquitectura naval.
Reconozco los avances que hayan podido significar en la navegación en ceñida, pero un barco debe navegar correctamente en todos los rumbos.
En el siguiente vídeo podemos ver lo que cuesta hacer arribar a un barco de gran obra viva, lo difícil que resulta mantenerlo en popa y la inmediata orzada que provoca la trasluchada. La explicación es lo equivocado que resulta tener tanta superficie antideriva en las popas, donde no se necesita en absoluto:
En los veleros actuales de competición (radiocontrol incluído) la superficie antideriva se reduce a una orza profunda y esbelta que no le "pone la zancadilla" al barco en los rumbos abiertos:
Las popas estrechas producen rumbos de popas bamboleantes, totalmente distintos de los veleros modernos de popa ancha, absolutamente estables corriendo un temporal.
En los cruceros modernos y en la mayor parte de las embarcaciones tradicionales, la estabilidad de lastre y la de formas se combina, en barcos como el del hilo se apuesta totalmente por la estabilidad de lastre, el barco va muy "enterrado" en el mar y puede sufrir importantes daños al romperle las olas encima en un temporal. En barcos más ligeros y que derivan más, las olas los desplazan sin causar daños. Mucha atención a este tipo de barcos.
Pero, por supuesto, mi más absoluto respeto a los riesgos que quiera tomar cada uno, pero que lo haga de una manera consciente..