Cita:
Originalmente publicado por Renard
Los caramelos de toda la vida, por ejemplo, son una p*ta desgracia, por su forma y medida, parecen pensados para que se atraganten los niños. Además, al ser pegajosos, quedan como pegados en la mucosa y ni por esas. Para colmo, la técnica Heimlich para niños es distinta y menos conocida. Yo he hecho esta maniobra 3 veces, dos en adultos y una en un niño. El caramelo del copón no salía. Al final, lo puse boca abajo, metí dedos en la boca y pude quitar el dichoso caramelo.
Uno de los peores momentos de mi vida! 
|
Me pasó exactamente lo mismo con mi hijo a los seis años, un p. caramelo de esos grandotes cuadrados que le dio su tía lo tragó y se le pegó en la garganta, sin poder respirar se puso azul en un momento, mientras hablaban de llamar al 112 (que como señalan otros cofrades para esto no sirve para nada, te asfixias en muy pocos minutos y no da tiempo a que lleguen) yo tras unas palmadas y la maniobra de heimlich sin resultado metí mi manaza en su boca hasta el caramelo y le pasé un dedo por detrás, siguió atascado, parecía pegado con loctite, volví a meter mas la mano y esta vez con dos dedos agarrando el p caramelo se lo saqué a lo bruto, no había otra opción, lo tenía muy claro en ese momento, aun haciéndole heridas de consideración había que sacar aquello o me quedaba sin hijo. Y si no hubiera podido, sin duda habrá recurrido a hacerle una traqueotomía de urgencia, aunque por impericia y falta de conocimiento suficiente lo hubiese escabechinado, cualquier cosa antes de verlo morir sin hacer nada. No hay muerte mas estúpida que un atragantamiento.