Dos mariquitas, viejas amigas, se encuentranpor la calle y tras saludarse una destaca lo delgada que encuentra a la otra. Esta, halagada, responde:
-Gracias bonica, estoy siguiendo un régimen estricto en el que entre otras cosas no puedo comer nada de carne.
Pasados unos días vuelven a encontrarse y la del régimen andaba del brazo de un tremendo marinero cargado de tatuajes de áncoras sirenas...
- Serás pendón? No decías que no podías comer carne?
- Hay boba, no ves que esto es marisco?

