Huy, cuántos golpes de pecho, cuánta indignación...Como ya he dicho, en mis salidas de una tarde por la ría no uso la radio (es más útil el móvil) de ahí que lo que haya aprendido, lo tenga lejano.Por eso proponía lo del manual con toda sinceridad: no pensé que algunos se iban a sentir tan aterrados de que gente como yo naveguemos y seamos un peligro flotante.
A mi, la verdad no me duelen prendas en reconocer mis lagunas de conocimiento náutico, aunque sé que no es la actitud marinera de barra de bar.
Birras a todos y sobre todo a quien se enrolle con ese manual.
