Cuento muchas veces una experiencia sorprendente que me ocurre siempre que navego en solitario en zonas de tráfico intenso.
Cuando me aparto de la costa soy bastante laxo, pero algunas veces hay que estar muy atento.
En nuestra costa con buen tiempo el viento dominante es el nordeste. Como es un viento térmico se incrementa cuando el sol está más alto. Muchas veces y zarpado de noche para subir al norte y remontar Finisterre, Touriñan, el Villano y las Sisargas. A partir de estas el viento ya permite un descuartelar y el mar pierre fuerza al adentrarnos en el Golfo de los Artabros donde Prior ya impide que levanté tanto mar,
Por la noche, la actividad de las tarrafas que se dedican al cerco de la sardina es frenética y aunque la navegación sea tranquila, las guardias son bastante estresantes.
Recuerdo hace años que en la desembocadura del Miño se había concentrado toda la flota de la anchoa y el pescado excepcionalmente se mantuvo varias semanas en la misma posición. Lo normal es que de Finisterre para abajo el cardumen se disperse y deje de ser productivo su captura,
En aquella ocasión, venía navegando de noche del sur y las luces concentradas de los pesqueros parecían una barrera infranqueable, hasta que me fui acercando y me metí en un hueco que encontré en aquel amasijo de barcos faenando.
El caso es que cuando remonto al norte en esas circunstancias no es infrecuente hacer toda la travesía en calma y a motor. El nordeste entablado no calma ni de noche aunque baje sensiblemente en intensidad. Cuando las condiciones son de calma, sólo hay que ajustar el piloto y seguir la evolución de las tarrafas.
En esas circunstancias hago un barrido con el radar y me echo cabezadas de 15 minutos. Para despertarme usó un reloj de cocina,
El dato sorprendente del que os quería hablar, es que una vez que repito la secuencia de sueño, despertador, barrido de radar y otra vez cabezada sobre la mesa de cartas, ya no necesito reloj, me despierto justo un segundo antes de que suene el reloj.
Lo raro es que algunas veces he intentado ese cálculo de tiempo, cuando estoy despierto y nunca lo consigo con tanta precisión como cuando y estoy durmiendo.
Algunos amigos me dicen que lo han experimentado cuando se acuestan con la preocupación de tomar un avión. Me han dicho que se debe a que nos despertamos varias veces en un duerme vela, pero yo no soy consciente de ello.

Os aseguro que soy un tipo normal sin ningún tipo de entrenamiento ni facultades relevantes, pero esa capacidad innata , siempre me ha parecido prodigiosa,,
