Yo, sin ánimo de tomarme a chufla el asunto, y con todos mis respetos sí que me lo tomaría con filosofía, y desde luego que haría lo siguiente:
-Comprarme una trompetilla para colocarla en el oído bueno ,una mano al timón y ponerse la trompetilla para cuando haya duda de algún sonido, y por supuesto, no dejar de navegar ni por todo el oro del mundo.
-Hacer como mi madre, que está sorda pero más bien para lo que le interesa y cuando le interesa.¿ Si le dices que le vas a dar mil duros te oye?


-Es tal el nivel de estupideces que hay que oir habitualmente que estar medio sordo (o sordo de un oído solo, que no es lo mismo), no es tal desventaja. Recuerdo en mi infancia cuando en el pueblo de montaña donde pasaba épocas la palabra tenía un valor increíble, de hecho uno no hablaba casi nunca, ya que estaba en lo más bajo del escalafón. Mis tíos tomaban la palabra y decían...había un estricto sentido de decir lo mínimo, un gran respeto a la palabra.
-Mi padre era inspector médico, y pillaba tales inritaciones cuando le iban los pobres pacientes a contar sus cuitas, que un colega gordo le enseñó la técnica que usaba para evitar los infartos, y era que cuando le contaban la película el otro se iba por los cerros de Übeda y de vez en cuando asentía y no oía nada de nada. Mi pobre padre era tan listo que no pudo nunca desarrollar esa capacidad de sordera. Si le hubietra pasado lo que a tí tal vez se hubiera ahorrado muchos berrinches, porque le afectaban las penas de los pacientes.
-Por último, lo de oir en estéreo estaba bien, pero eso era antes, con aquellos equipos estereofónicos, ahora con los cascos da lo mismo, con uno vas que chutas!!!