De nuevo haciendo camino, hace tres días que salimos de Valencia, con una previsión meteo un poco rácana para lo que estamos acostumbrados a navegar, mucho motor y poca vela, aunque a fin de cuentas ha sido menos quemar gasoil de lo previsto y eso que íbamos cargados hasta los topes.
Salimos pasadas las diez de la noche, con un rumbo directo al norte de Mallorca. De entrada motor para superar la brisa del este y la ola residual provocada por el garbí de medio día. Un par de horas después role al sur y navegación a pura vela en medio de una noche clara de una luna en cuarto creciente.
Amanece con la suave brisa venida a menos y la mar como un plato, incluso poco tráfico de mercantes señalados por el AIS, vuelta al motor durante unas horas hasta que de nuevo la brisa del sur, ahora sí, establecida en fuerza 3-4 nos hacía correr por encima de los 7 nudos, disfrutando a la caña durante unas buenas horas hasta que al atardecer, con la imponente cordillera de la Tramontana mallorquina, como telón de fondo nos robó el combustible de nuestras velas, vuelta a quemar gasoil navegando como si lo hiciéramos en un pantano, con la referencia al faro del cabo Formentor y sus cuatro destellos, mudo testigo de nuestro paso a una escasa media milla, rumbo a la cercana isla de Menorca.
Si en principio habíamos previsto hacer la travesía hasta el norte de Cerdeña del tirón, el último parte meteorológico descargado en las proximidades de Mallorca nos auguraba un par de días de brisas del este, contrarias a nuestros intereses, así que con Fermín de acuerdo decidimos hacer parada en Ciudadela.
Alcanzamos la costa en las primeras horas de la mañana y como recalada entramos en la cala Santandria, vacía en las postrimerías del mes de mayo, que diferente panorama en cuanto llega el estío. largamos el ancla en medio de la cala y tiempo faltó para darnos un chapuzón en las cristalinas aguas, al límite de la frescura, pero después de la impresión inicial agradable para dar unas brazadas.
Un frugal desayuno y rumbo al cercano puerto de Ciudadela. ¡Oh! sorpresa, ni un solo barco amarrado en el muelle de transeúntes del Club Náutico, algo inaudito en otras ocasiones que he pasado por aquí, pero no nos detenemos y pedimos amarre por el ch 14 vhf, en el nuevo náutico de Puertos de Ibiza, también prácticamente vacío y como he podido comprobar, más barato y algo más cercano al pueblo.
Al día siguiente haremos noche en la cala de Algaraient, en la costa norte para el domingo de madrugada poner proa al este y recorrer las doscientas millas que nos separan de Istintino, junto a la isla de Asinara, en la costa norte de Cerdeña.

Foto para el recuerdo del Club náutico Ciudadela
Salud y hasta pronto
