Hola, en el post anterior decía yo que en por ahí adelante era muy frecuente conectar todos los elementos metálicos sumergidos y tal y tal… tratando de captar las corrientes submarinas que puedan aparecer en nuestro entorno y llevarlas al ánodo (nuestro ánodo) el cual se las tiene que tragar. Hay que tener en cuenta que de esta manera, dependiendo de si la zona es más o menos activa, el ánodo se nos puede ir rapidito. Por tanto, hay que estar más pendiente. La recomendación es que cuando esté desgastado al 50%, cambiarlo. Así las cosas, podemos estar tranquilos: cualquier corriente maligna en la zona se va a reconducir hacia nuestro ánodo… y él se encarga (como si fuera un sumidero).
Pero el conectar las piezas metálicas sumergidas no siempre trae buenas noticias. En la figura aparece un pantalán con tres barcos. El 1 y el 3 están conectados a las torretas y con algún lío entre las manos que da lugar a una corriente submarina de fugas. El barco 2, el del medio, que NO está conectado a la toma del pantalán y que tiene todos los elementos sumergidos interconectados, actúa como camino vecinal de paso y su ánodo tiene por delante trabajo extra. Si la corriente de fugas es importante, al barco 2, sin comerlo ni beberlo, se le va a gastar el ánodo en un pis-pas… (continuará)
