Entra en una zapatería el tontorrón del pueblo. Zapatería atendida por una rubia cañón que vestía (o menos) en esta ocasión una blusa ajustadísima y una minifalda mínima.
La paciente dependienta, armada de una escalera, va mostrando al caprichoso cliente los pares de zapatos que este le señala, casualmente los situados más altos.
Al sacar de su caja el enésimo par lo pesca con la mirada fija bajo su escasa falda.
-OYE!! Tu no tienes ni un pelo de tonto!!
-No, y tu de rubia tampoco...
