Los que navegamos también en invierno, seguiremos buscándonos la vida para amarrar a partir de octubre.
Es una demostración de la concepción de la naútica en España: los amarres solamente son necesarios cuando hace buen tiempo; es decir, sólo se navega en verano.
Se imagina alguien que en Gran Bretaña o en Francia desmontan los amarres para transeuntes al llegar el otoño. Y no creo que los temporales nos afecten más a nosotros que a ellos.
