Cuando en 1966 preparaba el exámen de Patrón de Embarcaciones Deportivas de segunda clase, el libro de texto definía al Derrotero como "el libro que todo lo dice, todo lo sabe, y nunca se equivoca"... El autor era un oficial de la marina y los examinadores también, o sea que cualquiera se atrevía a poner en duda tal afirmación de un colega.
El Quijote, una obra de algún aficionado frente a "nuestro" Derrotero. Afortunadamente no hubo ninguna pregunta relacionada con el mismo, ni ocasión para relativizar tan atrevida afirmación.
En cualquier caso, nombres de calas, si no alcanzan la condición de bahías, pocos, y perfiles de costa más o menos dibujados dsde la prudencial distancia a la que se separan los grandes barcos, o sea que para los aficionados, una utilidad más bien relativa.
Saludos
