Por desgracia ya estoy en la cotidianidad de mi día a día, pero tan impregnado todavía de estos maravillosos días compartidos con vosotros, que estoy como en una nube.
Leyendo vuestros comentarios vuelvo a emocionarme de nuevo, aunque debo de reconocer que el precioso post de “en transit”, me ha dejado un poso amargo y antes de continuar con mis vivencias en la IX Cabrera 2015, os contaré mi encuentro con las lagartijas.
El domingo, mientras disfrutaba de la maravillosa vista de la costa, desde el mirador del Far de n’Ensiola
Veo con asombro una lagartija, a mi lado, mirando el paisaje, haciéndome compañía.
Al mirarla, ella retorció el cuello y levantó la cabeza como solo lo saben hacer las lagartijas, me miraba a los ojos directamente, estaba a un metro escaso de mi, tan cerca que la oí decir ¿te gusta mi casa? y dando un salto se acercó a mis pies.
Comprendí que tenía ganas de hablar, pero la diferencia de altura lo hacía difícil, así que me puse de rodillas y apoyé mi mano en el suelo, ella y otra amiga se acercaron y mantuvimos una larga y entrañable conversación.
Ya voy teniendo unos años y no recuerdo un momento tan apasionante con unas lagartijas, claro que tampoco recuerdo otro paraíso “marinoterrenal” como este, solo en Cabrera puede suceder algo así.
Mañana os cuento mis vivencias de la kedada

