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Predeterminado Re: Si lo sé no vengo ( pifias y chorradas en la historial naval)

Aquí vengo con otro




Estamos hartos de escuchar esa sentencia popular que asevera : Del cerdo hasta los andares para decir que no hay otro animal del que se aprovechen tan bien sus elementos porque de sus tripas salen los embutidos y desde hace no mucho el hilo de suturar; de su páncreas salía la insulina para los diabéticos, la heparina para disolver la trombosis; su piel se utiliza en los trasplantes de los quemados; su corazón es igual que el de una persona y se puede aprovechar sus válvulas; sus ovarios producen estrógenos y progesterona similares a los humanos y se utilizan en tratamientos de fertilidad; remedios para la epilepsia, anemia, cáncer de estómago, esquizofrenia, lesiones en la médula espinal ...

y no digamos de su carne con su alto contenido en proteínas y vitaminas y su moderado contenido en grasa. ¡Y qué voy a decir yo del jamón serrano y de la caña de lomo si soy de Huelva!. Es verdad; hablando del cerdo, hay muchas ventajas.

Así que no comprendo cómo se inventó ese peyorativo con fuelle despectivo de un acrónimo en inglés para llamar así al grupo de países que presentaban problemas de déficit y balanza de pagos.



Las cosas de los listos británicos que lo único que querían era ser ocurrentes y mordaces a costa variar la realidad y juntar unas letras; más les valdría haber escuchado la canción Pigs del album Animals de su icono cultural del rock ,del que soy admirador, Pink Floyd en la que su compositor Roger Waters decía todo lo contrario.

Pero vamos a lo que vamos.

En este Si lo sé no vengo, os habréis figurado que el protagonista principal es un cerdo con la correspondiente desgracia marina.

La historia se desarrolla en el año 1805, concretamente el 22 de octubre, fecha en la que la bahí*a de Cádiz era un caos.

Antes se había desarrollado la Batalla de Trafalgar en la que perdimos no sólo la batalla sino algo más importante como era el fin de la marina ilustrada ya que murieron o ningunearon después a marinos respetados en toda Europa por sus tratados científicos. Una pena.

Digo que era un caos porque tras la batalla, se desencadenó un violento temporal del suroeste que los diarios de navegación lo calificaban de temporal duro equivalente a fuerza 9 y los barcos, algunos severamente tocados, luchaban simplemente para no hundirse en ese desbarajuste.

Uno de ellos era el Neptuno español. Digo español porque en eso de nombrar al mitológico dios del mar para un barco era cosa común en las Armadas y en esta batalla también estaban el inglés Neptune y el francés Neptune. O sea que había tres navíos con el mismo nombre.

Una buena pregunta para un trivial náutico.

Bueno pues nuestro barco tenía dos cubiertas , 80 cañones ,construido por el sistema de Romero Landa en un astillero gallego y salió con una eslora de 56 metros y una manga de 15 para dar cabida a 800 almas.





Venía de batirse con cuatro navíos enemigos, uno de ellos de tres puentes, a toca penoles recibiendo averías de consideración; prácticamente sin velas, con impactos a flor de agua que las bombas a duras penas achicaban y con 30 muertos y 47 heridos, entre ellos su comandante.

Después de algunos incidentes que no relato para no alargar la historia, tenemos a nuestro Neptuno, en el marasmo de la tempestad, remolcado por la fragata francesa Hortense.

En cierto punto de la derrota que llevaban hacia Cádiz y en unos de sus muchos cabeceos faltó el calabrote y quedó a la deriva.

Los franceses se despidieron a la francesa porque viraron y se perdieron entre las olas dejando al remolcado a merced de la borrasca que lo empujaba irremisiblemente hacia la costa.





A pesar que construyeron un aparejo de fortuna con los despojos de sus aparejos y fondearon inútilmente con sus anclas de caridad y de esperanza, porque las de leva ya las habían perdido, derivaban hacia los peligrosos escollos que rodean al castillo de Santa Catalina en la costa del Puerto de Santa María (que actualmente está abandonado a merced de la degradación vegetativa y de los que disfrutan con la pintura en spray)






hasta que violentamente encallaron a cierta distancia de la costa

Había que desembarcar a la tripulación superviviente como fuese porque la furiosa tempestad empezaba a golpear el casco contra las rocas y cada golpe era una entrada más de agua.

No podían desembarcar con sus botes porque estaban acribillados y era inviable usar los de los pescadores, que esperaban en el litoral, porque el fuerte oleaje lo impedía.

Había que lanzar un cabo guía a tierra para ayudarse de una estacha que facilitase la maniobra.

Tras varios intentos fracasados y varios ahogados más a alguien se le ocurrió lanzar un cerdo por la borda con el cabo guía atado en la pata.





Tras varios titubeos y viendo que por parte del barco no había nada que hacer, el cerdo nadó hacia la costa donde los pescadores, con su cabo guía, establecieron la estacha salvadora por la que todos fueron rescatados.


Hasta otra.
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<i><b>N<font size=2>ihil novum sub sole</font></b></i>

Editado por anboro en 25-06-2015 a las 14:22.
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