Alberto, se te va a echar mucho de menos en esta taberna, hombres como tu no abundan, tu valentia, capacidad de lucha y amor por la vida no han conocido limites. Se nos ha ido un gran cofrade, tuyos son ahora la inmensidad azul del mar, la libertad del viento y la eterna luminosidad del firmamento.
¡Buena proa Alberto!
