Hoy nos toca el siguiente tipo de barco,
Los navios Espanoles, mas propios del siglo XVII y siendo la Habana el primer astillero, donde entre otros se construyo el Santisima Trinidad!
Fuentes: Varias (Todobabor, Armada...etc). Las aportaciones de este Cofrade en cursiva
L
a Armada española dispuso de 237 navíos de línea botados desde 1687 a 1853. De ellos, uno de cuatro puentes y 136 cañones, el Santísima Trinidad, 13 de tres puentes y artillería entre 100 y 120 cañones. El resto de dos puentes: 2 de 86 cañones, 15 de 80, 35 de 74, 138 de 70 a 60 y 33 de 58 a 50
Comienza el siglo XVIII con los astilleros semiparalizados por falta de pedidos oficiales y demoras en los pagos. Baste decir que el navío El Salvador y otro similar a él, estuvieron catorce años en la grada del astillero de Zorroza , no llegando a servir por falta de pago.
Con la llegada de Felipe V a España en el año 1702, se compran algunos barcos aprisa y corriendo, tales como el Primer Rubí y el Guadalupe, ya que en la Península solo se contaba con el Galeón Santa Rosa. Terminada la guerra de sucesión, se nombra Ministro de Marina a D. Bernardo Tinajero que comprendiendo la importancia de las comunicaciones a través del Atlántico, en 1713
resucita la Armada de Barlovento, ordenando la construcción de diez bajeles de sesenta cañones y dos pataches en el astillero de La Habana , dichos navíos debían ser construidos en un plazo de cinco años. Por otra parte
se adquirieron las naves Real Mary,Pembrok, Laufranco I y San Francisco, con lo que al final de este período el numero de unidades ascendía a 22 más una serie de fragatas y barcos menores.
De 1726 a 1736 , siendo ministro D. José Patiño, se construyeron 36 navíos con un armamento que oscilaba entre 114 y 50 cañones. Entre 1736 y 1743 Siendo Ministro de Marina el Marqués de la Ensenada, se construyeron y compraron 14 navios entre 70 y 50 cañones.
Hay diferencias entre lo que se entendía en la Armada Española por “Navío de Línea” y lo que parece ser su similar en la Armada Inglesa por “Navío de Fila”.
Hasta el S. XVII se podía decir que no había dos barcos iguales en la marina de guerra española. Cada buque era hijo de su padre y de su madre. Cada barco se construía con arreglo a unas ideas y proyectos distintos lo que hacia que cada barco tuviera unas medidas, velamen, puentes y cañones diferentes.
Es el Rey Carlos III quien normaliza la construcción naval, lo que hace que la construcción de los astilleros se incremente notablemente, estableciéndose seis clases de buques en atención a unas medidas de manga, eslora y tonelaje, se fijan los puentes y la artillería que han de llevar así como su calibre,
alcanzándose la formación de una potente marina de guerra para poder atender a una gran extensión del territorio y proteger las comunicaciones marítimas especialmente de Hispanoamérica dando protección a sus cargamentos.
La primera clase estaba formada por buques con 80 a 110 cañones en 3 puentes. La segunda clase la componían los buques con 80 a 98 cañones en 3 puentes. La tercera clase estaba formada por buques con 74 a 80 cañones en 2 puentes. La cuarta clase era la de los buques con 50 a 60 cañones en 2 puentes. En la quinta clase la formaban los buques con 32 a 44 cañones en 1 puente. La sexta clase estaba formada por buques con 20 a 28 cañones en 1 solo puente .
Solamente los buques clasificados en las clases 1ª, 2ª y 3ª se denominaban “navíos de línea” Mientras que en Inglaterra el Almirantazgo de la Royal Navy adopta en 1663 la “Figthing intructions” estableciendo la “línea de fila” como la mas oportuna y eficaz disposición táctica de sus buques para el combate naval. Esta formación conseguiría la máxima eficacia y los óptimos resultados a condición de que todos sus barcos que la componían pudiesen desarrollar la misma velocidad, poseyeran el mismo grado de maniobrabilidad y dispusieran de un armamento suficiente.
Es decir, que parece que se toman como sinónimos los términos “navíos de línea” y “línea de fila”, mientras en España es una clasificación del rango o categoría de los buques en Inglaterra es un orden de combate.
Aportacion Cofrade Coronadobx: Destacaria dos personas sobre todo en la construccion de estos Barcos Do Jose Antonio de Gaztaneta y D Jorge Juan.
Quizas la gran diferencia entre ambos es que mientras que el primero era una persona formada asi mismo y quizas mas basado en su experiencia, Jorge Juan fue mucho mas tecnico y aplico quizas mejor sus conocimientos de ingenieria.
Fantastico documento que explica los diferentes sistemas de construccion y sus autores
http://www.academia.edu/9759892/Nav%...strucci%C3%B3n
El navío de línea era la unidad de lucha más especializada del mundo , y el desarrollo de barcos nuevos llevaría tiempo. Para España, demasiado a menudo, botaban sus barcos recién construídos y con artillería y tripulaciones nuevas sin probar en la batalla antes de que ellos tuvieran la posibilidad para desarrollarse como una fuerza de lucha creíble.
Sólo su ímpetu y valor les salvaron de un gran desastre, pero por otro lado España bien podría haber luchado con más número y eficacia en Trafalgar si hubiera habido voluntad de hacer una flota preparada.
Hacia 1794 había 79 navíos en el servicio activo; 20 de primera o segunda categoría, 50 de tercera categoría y 9 de cuarta categoría. Complementado por 53 fragatas y 52 barcos de diferentes clases, esto suponía ser la segunda o tercera marina del mundo, sólo por detrás de la británica. Con más tiempo, la marina española podría haber un día rivalizado con Gran Bretaña pero tras Trafalgar todo eso acabó, y no por falta de barcos, si no por la dejadez de los gobernantes que hicieron en menos de 10 años llevar a la Armada a un estado igual de lastimoso a como se escontraba a finales del siglo XVII.
Gaztañeta y Patiño.
En agosto de 1718 este oficial español naval y arquitecto luchó y perdió la flota la que él antes había construido en el Cabo Pessaro. En 1719 había sólo 26 navíos de la Línea en un estado bastante malo, para defender el imperio colonial más grande en el mundo conocido.
En 1720 Gaztañeta preparó proyectos para un navío de línea de 60 cañones.
El énfasis estaba en la velocidad, la maniobrabilidad y artillería juntos. Él alargó y rebajó el diseño tradicional, en particular en la primera cubierta de cañones. Ellos no fueron construidos para batallas tradicionales raudas, si no más bien para aquellas necesidades de España: la protección de convoyes, envío de información y la patrulla o exploración. Ellos fueron ligeramente armados, comparárndolos a los navós franceses o británicos. 24 de 18 libras sobre la cubierta principal; 26 de 12 libras sobre la segunda cubierta y 10 de 6 libras sobre el castillo y alcázar.
Jorge Juan
Jefe de desarrollo español naval de 1736-54. Principalmente se recuerda por 'importar' el talento de Gran Bretaña, después de una visita allí en 1749. Elegir Inglaterra fue debido a la seriedad en los métodos de construcción, unido a los éxitos de sus navíos en las batallas.
El navío español de la época era más grande que uno equivalente británico y resulta paradójico comprobar que mientras Jorge Juan estudiaba con ahínco a los ingleses, estos, a la vista del Princesa, desarrollaron un tipo de navío mejorado que no era sino una copia agrandada del español. Ejemplos de esto es el Royal George de 1756; el Britannia de 1762 o el Victory de Trafalgar de 1765, diseñados bajo la "inspiración" de los gálibos del Princesa del sistema Gaztañeta.
Jorge Juan propugnó la construcción de bajeles de formas más reducidad, técnicamente mejor ligados y ensamblados, descargados de pesos inútiles y fabricados con maderas seleccionadas y tratadas. Gracias a todo esto se consiguió alargar la vida de los buques, ejemplo del Guerrero que estuvo en servicio casi cien años.