Una ronda

Siempre he usado la cohetería vieja para entrenamiento, la víspera de San Juan, en algún espigón aislado. Lo hacía con auxilio de unas estacas clavadas entre las piedras a las que ataba las bengalas y cohetes y, con un cabo de unos 10 metros las disparaba... Hasta que, la última vez, prescindí de la "lanzadera" y acabé en el hospital con las manos y el brazo dañados. Continúo creyendo que entrenar es bueno, pero con las debidas precauciones.