ancla de capa de un Tiki
40
una y otra vez y como es lógico los barcos grandes intentan imitar a los pequeños
el ancla de capa para dejar el barco
solo proa a las olas es una técnica que nace en los botes pequeños y luego se propaga al resto de la flota
hay que tener en cuenta que el ancla de capa de Rory McDougall mide 2 metros de diámetro (!) y estamos hablando de un catamarán bien chiquitajo de 21 pies de eslora, y en el mismo temporal Fuerza 9 en el Atlántico Norte un balandro que estaba cerca volcó y partió el palo
Frank y Margaret Dye llevaban un ancla de capa de unos 75 centímetros de diámetro gracias a que bajaban el palo y recogían la pala del timón
en un extremo con un balandro de 40 pies estandard no hay ningún procedimiento razonable para dejarlo
solo frente a las olas, es un barco que exige mantenerlo siempre andando, algo imposible si sólo hay 1 timonel agotado
en el otro extremo los seguidores de Frank y Margaret Dye navegan en botes realmente funcionales: corren magníficamente bien delante de Fuerza 7 con una gran control del balance (roll) y la guiñada (yaw) y sin asomo de ningún giro violento (broach) y con Fuerza 8 cabalgan proa a las olas anclados al mar con una pequeña ancla de capa muy sencilla de lanzar y recoger
dentro de la flota de los Wharram hay un tipo que tiene un Tiki 40 que se puede
recoger las palas del timón y además lleva mesana, así que capea de fábula y puede poner la proa donde quiera respecto al viento
-un atunero de finales del siglo XIX de 50 toneladas en un casco estrecho y profundo ... capea a palo seco
-un botecito de paseo y excursión ... capea con ancla de capa, cabalgando proa a las olas, anclado en el mar
-un queche ... capea con mesana
-una yola ... capea gracias a su trapito en popa
-un cutter ... con carena clásica capea con mayor muy rizada
y el típico balandro de la industria náutica fabricado para veranear es en el fondo un velero de regatas de los años 60-70 del pasado siglo lleno de muebles y que depende del tamaño, un buen motor y un montón de timoneles pues no hay manera de dejarlo quieto,
solo, frente al Mar
The Simple Sailor
http://www.thesimplesailor.com/
tendría gracia que a este hombre -que gestiona un fondo de inversión en la City londinense- alguien le echara unas monedillas en la bañera (como muy atinadamente apunta un cofrade más arriba)
un bote pequeño, que sea versátil, manejable, estanco, con gran reserva de flotabilidad y que se adriza si vuelca
puede ser más seguro que el típico balandro grandote que confía su seguridad al tamaño, un buen motor y una abundante tripulación
es cierto que la restricción presupuestaría conduce al minimalismo, y es un arte convertir la necesidad en virtud, de hecho los balandros pequeños están mejor pensados que los balandros grandes