SALUD

SS
Confiar en la almiranta y no mandarle a voces lo que nosotros no somos capaces de hacer solos.
vivido en propias carnes; el primer dia que entraba en un amarre alquilado , la almiranta sin decirle ni media se levanto se subió como una gata a la cubierta de proa y cuando la puntera estaba casi a punto de tocar el pantalan salto al muelle retuvo la poca arrancada que quedaba y me largo las amarras , el marinero se quedo con la boca abierta y a mi no me cabia el ego en el pecho
bien por las almirantas

pdt ;
mi almiranta me deja tener este abatar , pero dice que no lo enseñe

