Bien. A ver si, entre todos, logramos que este hilo marque un antes y un después en las relaciones DICODI/MacGregor con los foros españoles.
Natachamar, me dispongo a ello.
Estimado D. Eugenio, le agradezco que me haya dedicado tanto tiempo como el que lleva redactar todo lo que ha escrito. Sinceramente, ayer pensé que no merecía la pena seguir con todo esto que ya, por clásico, comienza a ser aburrido para la mayoría de los contertulios. Pero se aprecia una clara voluntad de diálogo y no seré yo quien la apague.
Paso a responderle una por una a las alusiones que hace en su escrito:
Cita:
Originalmente publicado por Eugenio Diaz
Solo, y para evitar que sus comentarios pueden llegar a herir el orgullo profesional de la persona que hace las traducciones, que es mi hijo… decirle que nuestro traductor estudio toda su vida en colegios bilingües, Español/Ingles, y que siempre destaco por sus altas calificaciones, precisamente en la asignatura de Ingles, obteniendo titulaciones que acreditan su alto nivel del ingles, tanto hablado como escrito. Le invito a que cuando nos vea en alguna feria, no pase de largo… y mantenga usted una larga conversación con mi hijo, por ejemplo sobre el MacGregor.
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Como padre, celebro que esté usted tan orgulloso de su hijo y que haya sido capaz de proporcionarle, primero, los mejores estudios posibles a su alcance y, después, una empresa familiar en la que desarrollarse profesionalmente. Creo que hay pocas cosas que causen tanta satisfacción a los padres que ver que su trabajo de años es continuado por la siguiente generación.
No obstante, espero que su hijo sea consciente de sus límites. Del mismo modo que un alcohólico (valga la comparación, que no va por nadie en especial) no necesariamente debe ser un experto catador de vinos, alguien que ha estudiado en colegios bilingües no tiene porqué ser un buen traductor (ni siquiera alguien que haya vivido media vida en dos países de idiomas diferentes, aunque sepa expresarse en ambos, tiene que tener la capacidad de traducir). Para eso están los traductores profesionales y las escuelas de Traducción e
Interpretación. Hoy en día hay traductores informáticos que son capaces de traducir un escrito sin apenas errores, pero nunca quitarán el trabajo a un buen profesional.
Para hacer una buena traducción se requiere:
- Obviamente, conocimiento de ambas lenguas.
- Capacidad de redacción en el idioma al que se va a traducir
- Conocimiento del tema acerca del cual se va a traducir
- Experiencia en traducciones
- "Chispa" a la hora de dar, en el cerebro, rápidamente con el concepto (no la palabra) que mejor expresa lo que estaba en el texto original.
- En el caso de traducciones de folletos publicitarios, conocimiento de marketing, que permite elaborar frases más elocuentes.
No le voy a decir en cuáles de los anteriores apartados "cojea" su hijo, pero quédese tranquilo: los folletos se entienden correctamente. No son de los peores que se pueden leer entre los disponibles en el mundo náutico, ni mucho menos. Pero, sinceramente, al leerlos la primera vez, hace ya años, enamorado de la versatilidad de un barco como el que usted comercializa, y con espíritu constructivo, se me ocurrían continuamente correcciones que habrían hecho los folletos más profesionales.
Esta mañana he abierto alguno y los he encontrado mejores que entonces, a pesar de que sobran comas por todos lados, hay acentos mal puestos y expresiones traducidas de un modo "demasiado directo" como
"confortable acomodación para crucero familiar" (se entiende, pero seguro que su hijo no habla así en casa); o
"como una opción, hay ahora un gran arcón..." en lugar de
"como opción...", por poner dos simples ejemplos. Con una simple relectura del material promocional, cualquiera (usted o su hijo), encontrará expresiones manifiestamente mejorables y algunas erratas. En cualquier caso, ya le digo que no son cosas graves, pero sí me hicieron en su día pensar en ofrecerle sugerencias para mejorar el material publicitario y, con él, las ventas.
Cita:
Originalmente publicado por Eugenio Diaz
Señor WINDI, si su capacidad de análisis fuera más acertada… sabría usted que quien se puede permitir en su negocio seleccionar el tipo de comprador con el que prefiere trabajar… no está dando ningún signo de que su negocio esté marchando mal, y si también visitara con regularidad diversos puertos de España, tampoco.
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Puertos, españoles y extranjeros, visito unos cuantos con una cierta asiduidad. No sé por qué relaciona usted eso con la selección de los clientes.
Le doy la razón en que determinados clientes le hacen a uno perder mucho tiempo sin obtener ningún beneficio. Ahí, el ojo del empresario, que tiene su tiempo limitado, ha de saber discriminar. Pero le aseguro que, en mi caso, le habría bastado poco esfuerzo para haberme convertido en uno de sus clientes.
Ignoro si, en su "selección del tipo de comprador" yo no le cuadraba como tal y por eso tardó en devolverme la llamada 7 meses, pero si yo no hubiera contado con esos 7 meses, es probable que me hubiera precipitado en la compra y habría adquirido uno de sus barcos. Durante ese tiempo recopilé información suficiente como para comprender que el MacGregor 26M no es el barco ideal para mí ni para mi plan de navegación.
En el fondo, se lo agradezco, pues habría cometido un error comprando un 26M: en este momento, no formo parte de su público objetivo.
Y no fue en los foros donde obtuve esa información, como le diré un poco más adelante.
Cita:
Originalmente publicado por Eugenio Diaz
...como reconozco con usted que todos podemos equivocarnos, y habiendo echo gala usted de su voluntad de ayuda, le pido un favor, me puede decir según su objetiva opinión ¿cuales son los errores por los que yo tengo que entrar aquí pidiendo disculpas? Le doy las gracias por anticipado.
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¿Errores? Tómeselo como una osadía por mi parte, que no soy quién para dar lecciones a nadie. Le digo mis apreciaciones y, si estoy equivocado, tómelas por no escritas:
- Tardar 7 meses en devolver una llamada a alguien que pide información de un producto o servicio es, en la mayoría de los casos, perder un cliente. En cualquier caso, da mala imagen de empresa.
- Despreciar el poder que tienen las opiniones vertidas en foros de internet lo considero un error. Es como pretender que "Radio Macuto" dé información veraz. Seguramente habría terminado con todas las críticas el haber demostrado las posibilidadees de navegación del barco a quien estuviese interesado. Es decir, hace 3 años, se empieza a decir que el barco es malo en un foro de internet. Entra usted y dice: "Señores, organizamos una jornada de demostración de las posibilidades del barco. El que quiera comprobar sus virtudes, que se venga por Valencia. El precio de salir un día a navegar es de 400 EUR por persona, que se descontarán en el precio (o no) en el caso de que el que lo pruebe compre un MacGregor 26M". Con ese simple gesto estoy convencido de que nadie hablaría de oídas. Y no entiendo cómo no lo hizo si tan convencido estaba (y está) de las bondades de su barco.
- Yo no habría llevado a una Feria como el Salón Náutico de Barcelona 2005 una unidad tan destartalada y en tan malas condiciones como la que allí se exponía. Quizás no da para más el barco, pero le aseguro que entré sin muchos prejuicios y fue el peor presentado de todos los barcos que vi (alguno de ellos, más barato que el MG 26M). Posteriormente, no lo trajo al Salón Náutico de Madrid, aduciendo haber llegado tarde.
- No entiendo que alguien que muestra interés en la compra de su barco (como fue mi caso) lo tenga que comprar sin poder salir a navegar con él. Incluso los coches de más bajo precio se pueden probar antes de comprarlos. Probablemente, cuando se pide una demostración, no te traen exactamente el mismo coche que tú comprarías, pero te permite hacerte una idea en cuanto a espacios, modo de conducción, etc. Es demasiado el dinero que se paga por un barco como para comprarlo a ciegas. Y más si se trata de uno que, a priori, es conflictivo. El principal interesado en mostrar su calidad debería ser usted. Por supuesto, sería lógico pagar por la demostración, pero con eso se evitarían todos los bulos.
- El Club. Cuando a usted le menciono "el Club", me refiero, obviamente, al Club... MacGregor. Lamento profundamente lo que ha narrado del RCN Valencia. No es de recibo que un Club como el RCN de Valencia se comporte de esa manera y en esto le doy la razón.
Lo que me llevaba a mi comentario del Club, de su Club, es el hecho de que exclusivo para los armadores que se lo han comprado a usted. Por lo que tengo entendido, pues usted lo expresa así en su página web (aunque con un cierto matiz con respecto a lo que se decía hace años), si alguien compra un MacGregor en el mercado de segunda mano o si alguien se viene a vivir del extranjero con su MacGregor de allí, automáticamente queda excluido de sus atenciones.
Y no me refiero a una driza o al mantenimiento del motor, que se pueden comprar en cualquier náutica, sino a piezas que se pueden romper: una orza, por ejemplo, o un portillo. Es decir, por el hecho de que el barco no se lo compré a usted, sé que estoy desamparado en España (y Portugal) a la hora de obtener recambios originales. Eso me produce una mala sensación, pues yo tendré que revenderle el barco a usted cuando ya no lo quiera más (nadie lo va a comprar sabiendo que estará desamparado), con lo que quedaré enganchado a su marca para siempre. En mi opinión, no es la mejor forma de fidelizar clientes.
(continúa en el siguiente post)