En esos casos hay que tener la mente fría y hacerte el simpático, les dices a los chavales que se suban al barco te los llevas un poquillo mar adentro y que se vuelvan nadando, les das un chaleco para que no se cansen mucho (la inversión no es importante) y seguro que aprenden la lección.
A los mocosos chorizos del dingui pues se abre la fábrica de galletas y les invitas a merendar, seguro que los lugareños no abran visto nada

, unos rasguños y algún golpecito será necesario para alegar defensa propia, si salen mal dadas no será delito si no nos hemos pasado (quedará en faltas) y se solventará el asunto con 4 duros, recomiendo que las galletas se entreguen con la mano abierta.