Conforme me hago viejo, descubro que lo que más desconcierta a un maleducado, es que le respondas con una educación exquisita. Es tal el efecto, que llegan incluso a sentirse ofendidos, piensan - y en parte es cierto- que eres tu el que te burlas.
El que gasta teléfono es el y puedes responderle.
Agradezco mucho su interés por el barco que tengo a la venta. No sabe cuanto me agrada que vuelva a llamarme. Siento mucho haberme expresado mal, lamento tener que informarle que el precio es de 10.000, si por mi fuera lo bajaría mucho más o incluso lo regalaría, pero esa cantidad es la que tengo tasada y necesito para adquirir otra embarcación. Vuelvame a llamar cuando usted desee, estaré encantado de antenderle y de aclararle si es necesario el precio correcto.
Si la llamada te viene mal en ese momento le dice,
Ah es usted, le ruego me disculpe, pero ahora mismo me viene mal atenderle, le ruego que me llame en otro momento, gustosamente le dedicaré el tiempo que usted se merece.
Si te lo tomas bien, incluso puede ser divertido y te aseguro que funciona,
