Dejando de lado cual es el rumbo más rápido y con qué configuración, hay una máxima que funciona bastante bien: Cuesta abajo, si el barco se para, orza!
Se aprende más fácil con un vela ligera, pero funciona igual con barcos pesados. Si el barco pierde la alegría, orzas un poco, dejas arrancar el barco, y vuelves a caer. Si vas solo, o de crucero, lo típico es dejar las velas fijas para un rumbo intermedio, e ir jugando con el timón para orzar, ganar velocidad, generar algo de aparente, caer un poco, mantener el aparente, perderlo, volver a orzar... y así todo el tiempo. Es sorprendente ver que al orzar 10 graditos el barco acelera un montón, y una vez ganada la velocidad puedes caer, poquito a poco, manteniendo velocidad... Hasta que te pasas, caes demasiado y hay que volver a orzar, construir velocidad, y así sucesivamente.
Por eso se dice que las popas son más difíciles que la ceñida... pero también son más divertidas si juegas a exprimir la velocidad que tienes.
Con bastante viento la cosa cambia, pues si te pasas orzando te puedes ir de orzada

Pero esa es otra historia.
Con muy poco viento, y sin velas de portantes, a un barco como el tuyo le costará moverse. Pero a partir de fuerza 3 ya andas.
