Creo que he conocido transmundistas de todo tipo, pero pocos coinciden con el que se describe en el artículo. En general son personas modestas, pero muy habilidosas que no sólo tienen a su barco impecable, sino que se ganan la vida haciendo chapucillas por los puertos,
Si en algo es millonario un trasmundistas es en tiempo y en amor por su barco.
Yo creo que esto es dejadez que no debemos confundir con experiencia de muchas milas, porque este tipo de navegantes no respetan una cuestión básica en el mar. Abandonar el mantenimiento supone a corto plazo el doble de trabajo y limita nuestras capacidades.
No es que yo sea un dechado de virtudes. En casa no soy muy hacendoso, pero en el barco me transformo. Soy el primero ordenando, lavando los platos, recogiendo, porque no quiero que se me caiga todo y porque no puedo permitirme que se me rompa pues aunque puedo pagarlo, el abastecerse es más complicado,
A los trasmundistas que más admiro, es a aquellos que en su modestia, saben mantener costumbres refinadas. Todavía recuerdo una pareja de muy veteranos navegantes que todos las noches sacaban en el fondeo, con gran parsimonia su mantel y copas de cristal fino para tomarse una copita de vino de igual modo que si estuvieran en el restaurante más caro del mundo.
En esa línea conocía a varios que me decían que la imagen te facilita mucho las cosas en los países del tercer mundo y que para bajar a tierra se ponían las mejores galas.
Me parece a mi, que estos eran más sabios que otros que les parece que la roña, es un grado,
