Una ronda
Imagino que la próxima será discutir el sexo de los barcos. Puestos a perder el tiempo...
¿Quien ha dicho que no se puede navegar? Da pena ver nuestro litoral tan estupendo vacío de barcos porque le tenemos miedo a un vientecillo estimulante más que frío, mientras en países más septentrionales se echan al agua a navegar a la primera oportunidad.
Perdonad el mal genio; tengo al lado un par de muletas que es en lo que voy a navegar los próximos 30 días en vez de mi proyectada salida a Córcega.