Re: Recibido, y ¿Cual es el problema?
He aquí mi relato de unos años atrás. Más o menos corresponde a la "fiabilidad" de los partes meteorológicos.
8/06/2006
Salimos de Cabrera es eso de las 09:30. Tuvimos un viento que nos permitió navegar a vela al largo, casi popa cerrada, durante unas doce horas. El mar con marejadilla que, poco a poco, se va transformando en marejada llegando a presentar a veces alguna ola de fuerte marejada.
Al atardecer pasamos un chubasco de F6, tal vez preludio de lo del día siguiente. En un momento dado, prácticamente de noche, nos encontramos con un pesquero cabrón que nos apunta continuamente no importa el rumbo que tomemos. Pasamos media hora cagándonos en todo. Utilizamos el teléfono vía satélite para dar noticias a casa y nos disponemos a pasar la noche.
El viento ha rolado a popa cerrada y ha caído bastante, por lo que bajamos velas para dormir con relativa tranquilidad.
9/06/2006
Continuamos en marcha a motor. El viento no es fuerte y, además, viene de popa cerrada. En un momento dado nos visitan unos delfines grandes. El mar sigue de popa, con marejada.
Escuchamos la previsión meteorológica de Palma y de Cartagena y dan vientos del NE F3/4 y marejada con áreas de fuerte marejada. Cartagena anuncia que puede haber chubascos y/o tormentas, pero sin darle mucha importancia. Seguimos a motor.
A la hora de comer me encuentro calentado unas lentejas y veo salpicar el agua bajo la pana del camarote de babor. La levanto y está a tope de agua. Abro el armario de ese camarote y entra en cantidad que, si no de asustar, es digna de tener en cuenta.
Baja Pencroff ante mis exclamaciones (esas que empiezas por me c*go en…) y levantanmos en resto de las panas del salón. Todo lleno de agua aceitosa y tal.
Pongo todas las bombas de achique a trabajar y, rápidamente, el agua se evacúa. La vía de agua no es grave, pero debemos encontrarla.
Con aquello de sacar agua y estar boca abajo entre los magníficos olores de agua sentinosa, se me revuelve un poco el estómago y me tumbo para que se me pase, mientras pienso por donde puede entrar.
Me doy cuenta de que el mar nos viene de popa y que la plataforma de baño está casi siempre bajo una ola. Allí hay unos pequeños imbornales de toma de aire para el tambucho del gas.
Vaciamos los tambuchos y maese Rasca encuentra que, en el de babor, el manguito que comunica el imbornal con el cofre del gas se ha soltado, entrando el agua con una alegría que no veas. Coloca de nuevo el tubito de la puñeta y solucionado el problema.
Al atardecer, ya tranquilizados todos, me meto a descansar un rato para prepararme para la segunda noche.
10/06/2006
Asomo a eso de las 11:30. Rasca está de guardia y el viento ha subido, presentando a veces rachas de 35 nudos. Seguimos a motor, porque dicho viento es cambiante y, casi siempre, de popa cerrada, con lo que la utilización de las velas es francamente incómoda. El mar está con fuerte marejada.
Relevo a Rasca y me dice que se va a quedar a dormir en la bañera, por lo incómodo de la situación. Al cabo de diez minutos empieza a llover y le digo que se pire al interior. Así lo hace.
El viento sigue arreciando y, a eso de las 01:30 asoma Pencroff a relevarme. Se encuentra con la sorpresa de vientos racheados de hasta 45 nudos y empiezan a verse rayos en abundancia. Estamos lejos de tierra (unas 27 millas) y el mar ya está en gruesa.
Barajo las posibilidades que tenemos, pero lo mejor que podemos hacer es correr el temporal. Subimos el chaleco con arnés, nos atamos y sigo al timón hasta las 02:00, en que me releva Pencroff con Rasca de compañía. El viento ya ha arreciado a 50 nudos y hay rayos por todas partes. Las olas son enormes y rompientes. Temo que se nos meta una por popa, pero afortunadamente el Kacao se porta de maravilla. Cuando derrapa en una ola (bajadas de hasta 14 nudos) se atraviesa un poco y, aún estando a palo seco, la escora llega a 20º.
Bajo a descansar. Estoy sudando como un pollo por el esfuerzo y la tensión. Entre la vía de agua y el timoneo en la tormenta tengo una buena paliza encima. Una vez serenado un poco me meto en mi camarote para descansar más adecuadamente, pero en algunas olas se me levantan los pies de la colchoneta. Es la leche.
Rasca deja la radio puesta en el 16. Se oyen unos cuantos mayday. Uno de ellos un barco con el palo roto y otro que no es capaz de entrar en Cartagena. Se oye también una voz angustiada de una persona que dice no se qué de sus hijos. Los mercantes que nos rodean también corren el temporal a unas dos millas de nosotros. El radar a veces marca más de tres a distancia inferior a cuatro millas. La verdad es que acojona un poco.
La tormenta dura seis horas. A las 05:00 me llaman los de guardia. Asomo para sustituirles, pero me dicen que están bien y que les explique que son unas luces no identificadas que se ven a cierta distancia. Como conozco bien la costa; se que son viveros. Tranquilizados bajo y dormito hasta las 07:30, que la tormenta ya había cedido.
Terminamos la travesía pasando el cabo de Gata y encontrándonos un mar muy tranquilo. Comimos un arroz antes de llegar a eso de las 16:30.
No besamos tierra, pero nos tomamos unas cervezas con nuestro cofrade Pámpano, Rafa, que nos vino a recibir con su amabilidad acostumbrada. Cenamos juntos en el restaurante Galatea (Roquetas) un buen pescado. Después la tripu se pira para disfrutar de Aguadulce “la nuit”.
¡No veas lo bien que dormimos esa noche!.
11/06/2006
Recogemos y limpiamos el barco. Mi mujer llega en tren a las 15:00 para acompañarme a la vuelta, que la haremos mañana en coche. Comemos los cinco juntos y la tripu nos invita como despedida.
A las 16:00 llevo a la tripu al avión, de vuelta a Cantabria, vía Madrid. Nos despedimos rápidamente. Me parece que todos estábamos un poco emocionados por la experiencia.
Hasta siempre, cantabrones. Las aventuras pasadas creo que nos han unido un poco más.
Y esto es to... Esto es todo, amigos.
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No es tan malo envejecer, si se considera la alternativa... (Katharine Hepburn)
... Pero que difícil es aceptarlo (Epops)
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