Como en todos los sitios hay de todo. Yo siempre intento ni generalizar y tener un poco de empatía. Ellos están todo el año haga frío o calor, bueno o malo. A los deportivos los ven como unos intrusos que sólo les molestan, o van de estirados considerandose incluso mejores marineros que ellos, que son profesioanles, tripulan barcos de verdad - y no de juguete - que generan empleo y riqueza,
En muchos pueblos costeros, en donde el turismo todavía no es masivo y sólo supone una pequeña fuente de ingresos, los lugareños se molestan porque hay menos aparcamiento y abarrote en los bares. No son conscientes de que indirectamente pueden estar beneficiandose del dinero que dejan allí a cambio de unas pequeñas molestias.
Yo creo que el entendimiento viene por la relación natural y la convivencia, por eso me alegro mucho de que pululen por aquí profesionales como Nochero.
Si por mi fuera, fomentaría más la relación entre. Los colectivos evitando guetos y fronteras artificiosas que perjudican a todos tanto en tierra como el mar.
Para compensar los gestos de algunos profesionales de la pesca, también me gustaría resaltar que a mi me han ayudado muchas veces en situaciones de todo tipo. En el mar, en el puerto y en distintos países. Recuerdo cuando los he usado de muelle abarloado para no manchar las defensas o machacarme contra la cara maestra. Cuando rellenaba mi nevera con el hielo de escama de las tarrafas o a cambio de un single chupito un café, llevarme una buena pieza de pescado y nunca olvidare a los que me ayudaron a sacar el barco embarrancado en el Caribe por una tormenta tropical y por salir " por el otro lado" pedir a uno de sus compañeros que me hiciera de práctico para salir del laberinto de manglares.
Yo tengo varios amigos entre ellos y también conozco alguno al que sólo le deseo que algún día prueben de su propia medicina. Entre ellos hace años había unas bacas muy conocidas que entraban arrastrando a las rías y que curiosamente ninguna autoridad los veía

aunque lo hacían en pleno día y hasta hace poco como se podían oír y ver las detonaciones de la dinamita durante toda la noche,
También hay alguna de sus faenas que inevitablemente generan situaciones complicadas. Recuerdo cuando hace años, la anchoa bajo más que nunca y fue muy abundante, hasta que paro justo en la desembocadura del Miño.
La propia aglomeración de embarcaciones sirve de marca del cardumen y así, mientras unos van a puerto a descargar, otros persiguen a los peces por todo el cantábrico,
Subiendo una noche desde Peniche, me encontré en mi rumbo lo que parecía un ciudad en medio del mar. Eran tan abundantes las tarrafas y estaban tan espesas que no sabía por donde pasar, hasta que poco a poco me fui acercando y bromeando me hice notar por el 9. Recuerdo que estaban todos muy felices disfrutando de la dicha de una excelente campaña.
