Pues a mi me ha gustado el relato
Como comentario, si te rodean nos rayos en el horizonte, puede ser que te cruces con chubascos, o puede ser algo más. Lo habitual es que solo sea una tromenta, que más o menos fuerte, durará media, una o dos horas. Pero alguna vez es que se lía la gorda, porque el viento llega para quedarse...
Así que además de preparar el barco para lo que quizá se nos venga encima, conviene comer mientras se pueda y preparar comida fácil para cuando eso sea imposible.
Y dormir, si hay tiempo. La máxima de come cuando puedas y descansa cuando puedas me ha salvado de desfallecer en más de una. En mi opinión, de noche hay que dormir, no ver pelis

porque si la fiesta hubiera durado hasta la llegada esas tres horas de sueño que algunos hubieran llevado encima les hubieran venido muy bien.
Solo pretendo aportar lo que se me ocurre, no criticarte. La primera de estas la recuerdas toda tu vida

Con el tiempo, como dice Paco con su simpática retórica habitual

te pillan algunas y aguantas lo mejor que puedes. A nadie le hace gracia, eso te lo aseguro.
El que te diga que disfruta en esas condiciones o está tronao o es profesional o miente. El crucerista habitual se ve en estas cada varios años. Si regateas de altura y haces cruceros largos casi todos los años te comes alguna... Lo mejor es poner la cabeza a pensar y pasarse tres pueblos de precavido. Al fin y al cabo, nuestro objetivo es salir de esta, no demostrarle a nadie nada.
Hace algunos años me retiré de una regata al saltar una castaña. Era una costera en la bahia y las condiciones hacían que no disfrutáramos. Creo que íbamos a dos y no sobrados de experiencia. En el bar un patrón experto me echaba en cara que me retirase diciendo que eran condiciones navegables. Le contesté que yo salía para pasarlo bien, no para demostrarle nada a nadie, que navegar para poder contar que has pasado tal o cual batallita me parece absurdo. Algunos no lo entendieron, pero tengo claro que cada uno tenemos nuestros límites y que pasarse de precavido no viene mal.
Lo de contactar por radio es una gran cosa, da mucha tranquilidad. Volviendo de Cerdeña con una castaña de órdago nos adelantó un carguero muy grande. Nos llamaron por radio para preguntarnos si estábamos bien. Y lo estábamos, aunque nuestras pelotillas hubieran montado un ascensor hasta la garganta

Desde el carguero nos comentaron que ellos, al tener la antena tan alta, estarían a nuestro alcance de vhf durante muchas millas, y que si les necesitábamos no dudáramos en contactar. Estábamos demasiado lejos de tierra para alcanzar a la costera. La tranquilidad que me dio saber que había alguien ahí fuera...
La próxima, cuando veas las tormentotaste agarrarás los machos y pondrás todo en orden... es lo que tiene haber visto la película, que sabes como puede acabar.
