Originalmente publicado por PILOTO CORSARIO
En primer lugar os diré que yo soy la persona de la que hablaba Jadarvi con el Jefe de SM de Mallorca. En realidad estuve nadando durante 10 horas, desde las 2100 hasta las 0700 en que fui recogido del agua a más o menos una milla del faro de Porto Colom.
He permanecido callado leyendo este hilo y otros sobre el asunto porque consideraba que la experiencia ya había sido suficientemente intensa para entrar a responder ciertos comentarios desafortunados vertidos por algunos en este foro. Pero ahora desde la tranquilidad que da el tiempo y la reflexión me voy a permitir decir algo sobre el tema.
Los que me conocen saben de mi experiencia como marino, que para el caso que nos ocupa tampoco es importante, por lo que no voy a hablar de ello. Desde mi perspectiva el marino no es el que más libros ha leído, ni el que ha navegado más millas, ni el que se sabe mejor el RIPA, ni siquiera el que tiene más títulos, el mejor MARINO es el que suspende la regata para ayudar a un competidor, o da la vuelta al buque para auxiliar a otro marino, el que es solidario con los que comparten la mar. Eso es algo que creía estaba en el ADN del marino, tristemente veo que no es así, y además es más triste que sea en el colectivo de los que formamos la Taberna, la mayoría amantes del mar por afición y no por profesión, donde encontramos semejantes muestras de insolidaridad.
Dicho esto, también digo que a los que piensan que me “merecía” el susto por imprudente yo no les deseo la angustia de ver la popa de su barco alejándose desde el agua, ni el momento de desesperación que le sigue, ni siquiera el siguiente paso que es la resignación de una muerte cierta y lenta. Tampoco les deseo la tortura de las medusas, los sobresaltos de las gaviotas en picado sobre tu cabeza, el frio, la sed, la sensación de soledad y sobre todo, la angustia por el dolor y sufrimiento que sabes que dejas a los que te quieren.
Por otro lado, en caso de que estas personas se vean en una situación parecida, sí que les deseo que puedan sobreponerse a esos primeros momentos y consigan atisbar un rayo de esperanza que les haga luchar por sobrevivir, que encuentren la fuerza para seguir y aguantar todo lo que relataba más arriba. Que cuando empiecen a desfallecer puedan ver a lo lejos un helicóptero que le de fuerzas al saber que le están buscando. Y que finalmente se encuentren con un MARINO que los saque del agua, ya sea por casualidad o porque te lleva buscando horas desde que se dio el aviso.
Perdonad el tocho, pero cuando me pongo a escribir sobre lo que paso esa noche se me agolpan las ideas y las sensaciones. Ya queda poco. Ahora el capitulo de agradecimientos, a Agustín que me saco del agua, a Pep y su tripulación de la Salvamar que no pararon hasta que fui encontrado, a los pilotos de los helicópteros y todo el personal de SM y a todos los MARINOS que extremaron su vigilancia para intentar encontrarme, a todo el personal sanitario del Hospital de Manacor que me atendieron cariñosamente, y a mis amigos, sobre todo Li y Jose un par de MARINOS de los de verdad. Gracias, Muchísimas Gracias a todos.
Y también pido perdón a mi familia, y a Enrique y a Chris por hacerles pasar una de las peores noches de sus vidas. Y a mi mujer por el dolor que le causé.
Por supuesto también pido disculpas a los contribuyentes cabreados por el gasto que ocasiono mi búsqueda y a los marinos expertos por el disgusto que les causa mi torpeza e impericia. Léase este último párrafo con la debida ironía.
Ya concluyo, no sin antes manifestar mi admiración por la fuerza física y mental demostradas por Jacinto durante esas horas pasadas en la soledad de la noche en la mar, así como desearle muchas horas disfrutando de su afición.
Gracias por aguantar el ladrillo.
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