Sigo predicando (en el desierto, parece ser)

:
La pereza es, junto con las cucarachas, el peor tripulante que se puede llevar a bordo,
Es la que nos impide trimar bien las velas o tomar los rizos cuando hacen falta, convirtiendo las velas en sacos y dando negocio a las velerías. Es la que deja grifos de fondo sin arreglar o partes meteo sin verificar...
Yo no le tengo miedo a una cosa grande que lleve el barco a pique: una rotura del palo, o un impacto con un contenedor. No es realmente fácil que suceda.
A lo que le tengo pánico es al encadenamiento de diez cosas pequeñas que fallan una a continuación de otra, la batería que se acaba, el motor que no arranca, el gps no funciona, el grifo de fondo se ha acabado de romper, la radio no funciona, una defensa se cae al agua, y al intentar recuperarla me caigo yo también o me distraigo intentando arreglar el grifo y el barco choca contra esa roca semisumergida que se supone que estaba mucho más lejos...


Sin bromas, navegar como domingueros es una opción, pero las estadísticas de actuaciones de salvamento veraniegas son implacables, por favor, no hagamos apología del dominguerismo....
