No puedo estar más de acuerdo.
La obra viva de los "llaüts" con casco de semidesplazamiento cada vez se parece más a la carena en V de las motoras al uso. Lo que por encima de la flotación nos puede dar la imagen de formas tradicionales, debajo del agua está muy alejado de ellas. Se empezó con los enormes flaps integrados en la salida de aguas de popa, que luego se transformaron en plataformas de baño. Se afinaron las rodas de proa (he visto "llaüts" fuera del agua en los que una roda de 10 o 15 cm de ancho en la obra muerta pasa a estar afilada como un cuchillo apenas empieza la obra viva) y se abrieron los ángulos del pie de roda. La cuaderna maestra ha perdido poco a poco su forma de U y ya es una V que invita al planeo.
Todo esto permite aumentar potencia de motor y ganar velocidad por encima de la limitación clásica por eslora de un casco de desplazamiento. ¿Que se gana? Llegar primero. ¿Que se pierde? La esencia de la navegación en llaüt: tradición, tranquilidad, simplicidad, economía de medios, ....
Las personas son diversas y disfrutan del mar y la navegación de maneras diversas. Nada que decir, salvo que a mi no me verán en una de estas modernidades.
En cuanto a las motorizaciones, no tengo demasiada idea de lo que se lleva en llaüts modernos de desplazamiento. En el mundo de los clásicos hay de todo. Antiguos sardinales de 45-50 palmos, con líneas de agua para vela y muy ligeros, se apañan bien con motores de 40 o 50 CV. He navegado mucho en un llaüt de 41 palmos de finales de los años 70, que desplaza 5,4 T, y lleva un magnífico Perkins 6354 atmosférico, de unos 100 CV. Este barco está sobremotorizado, ya que en sus tiempos estuvo dedicado a la pesca profesional y el motor accionaba también la maquinilla. Con él es una delicia afrontar cualquier mar con una punta de gas.
