La segunda jornada de pesca ya fué más planificada, y aunque la previsión por la mañana era estable, a partir del mediodía empeoraba drasticamente.
No obstante nos aventuramos a un pecio que conozco y que había visitado en un par de ocasiones.
Las casi dos horas de navegación hasta el no nos supuso impedimento, pues madrugar no es un problema. A la vuelta la mar empujaba la popa haciendo surfear la embarcación.
Así dejábamos el puerto a primera hora.
Y así nos saludaba el Astro Rey.
Así marcaba la sonda el pecio en cuestión:
Tras fondearnos y soltar aparejos las picadas fueron inmediatas, la carnada volaba, armados con calamar, langostino, sardina, ermitaños y algo de gusano, decidimos levantar el ancla, pues un banco de chuclas estaba haciendo el Agosto con nosotros y con nuestro cebo.



Así que con el ancla arriba y un par de vueltas por el pecio por tal de elegir un nuevo sitio, tan solo había un barco fondeado, cuestión que nos vino bien, pues el pecio no es tan grande.
Esta vez quedamos en la periferia, calculo que entre 5 y 8 m.
Y la sonda marcaba pescado abundante, pintaba bien.
Sigo