Soltamos aparejos, uno por cada banda.
Ricachón se puso en babor, supongo que no le dí opción, el cuerpo me tira siempre a estribor.
Se puede decir que el plomo aún no había tocado fondo, cuando las picadas fueron consecutivas en ambos aparejos.
Arriba con el trenzado y los ojos bien fijos en la mar por tal de ver el ansiado platear y saber de la especie que la sonda marcaba.
Txitxarros o jureles que rozaban el kilo deleitaron nuestra vista.
Casi dos docenas cayeron.
Después entraron los panchos, o besugos de la mancha, aunque pequeños, pues no superaban los 500gr.
De vez en cuando se alternaba un jurel de casi de kilo, que hacía más emocionante la subida.
Total, que a pesar del poco rato que pudimos disfrutar, lo hicimos intensamente, hasta lllenar la nevera más de la mitad.
Después , a pesar de que la mar empeoró mostrando borreguitos o corderitos,la vuelta a puerto con la empopada hizo muy agradable la navegación.
Este Ricachoncio es un máquina con la caña, pero no me hace ni sombra en la barbacoa con las pinzas. Me tengo que conformar y animarme de alguna manera tras verlo pescar, no conseguirá quitarme la afición el muy cabrón.
Un saludo a todos, deseandoos un buen verano y como no buenas pescas



PD: Quizás volvamos a salir de pesca, pues Ricachón aún se quedará unos días.
Si salimos os cuento...
Saludos
