Una patrullera de la Guardia Civil se percató de los hechos y decidió acercarse para investigar. Tras enviar una zodiac para desembarcar y advertir a los que allí se encontraban de que debían retirarse, los marinos marroquíes espetaron a los agentes españoles:
"marchaos de aquí, esto no es tierra española".
En ese momento se produjo una breve pero tensa discusión que quedó zanjada cuando los marroquíes encañonaron con sus AK-47 a los españoles y amenazaron con dispararles "por error".
Los agentes españoles, armados únicamente con sus pistolas reglamentarias, decidieron prudentemente retirarse y comunicar a su base el incidente