yo creo que no solo ha influido la reducción del escantillón, sino el cambio de los procesos.
Antes se laminaba a mano, procurando impregnar toda la fibra con resina, pero retirando la sobrante y compactando bien las capas. ahora se hace proyectado y eso para mi acaba siendo otro material totalmente distinto. Quedan pequeñas burbujas, las fibras están impregnadas pero no formando cadenas longitudinales o transversales como cuando se usa manta de mat o de tejido de fibra. además el escantillón no es uniforme -incluso usando robots de proyectado, pero mucho menos a mano- en unas zonas se ve la luz y en otras se aplica el doble de grosor que solo aporta peso.
la muestra más evidente, es que se sabía el asiento del barco antes de botarlo y ahora algunos astilleros "presumen" de tener una piscina en sus instalaciones para conocer - como carga- el casco y lastrarlo para compensarlo.
como ventaja, - que no se aplica en todos los astilleros- los procesos se han parametrizado y se aplican en condiciones de temperatura y humedad controlada -.
sin embargo, aunque los procesos avanzaran mejorando la productividad y afinando los costes a costa de la calidad, los ingenieros saben mucho más simplemente porque disponen de los registros anteriores para aprender de los errores del pasado, además disponen de herramientas de diseño mecánico mucho más potentes que les permiten anticiparse a los errores que en otros tiempos se corregían sobre la marcha y en las distintas ediciones de la serie.
No siempre la técnica avanza de forma lineal. el hormigón de los romanos - al parecer- es mejor que el usado 2.000 años después. el que usamos ahora fragua y se endurece hasta un período determinado en el que empieza a mermar de facultades. El de los antiguos, sigue endureciéndose de forma continuada y gracias a ello podemos ver construcciones como a la cúpula del panteón de Roma les queda más cuerda que a muchas de la actualidad muy conocidas por todos y que se caen a trozos casi desde su inauguración.
