De todas las molestias burocráticas a que nos tiene acostumbrados nuestra querida Administración, ésta me parece la más fácil de cumplir...
En otro orden de cosas, si la Administración belga me pide el martillo y el escandallo, pues los llevo, independientemente de lo absurdas que me parezcan y de lo remota que pueda ser la posibilidad de que me inspeccionen.
No por llevar pabellón extranjero tiene uno que convertirse en un fuera de la ley.
Saludos y
