Pues en esto que me encuentro con este tema en el foro y me veo con una edición de 1957 en las manos, con el lomo y muchas de sus gruesas hojas con marcas amarillas del tiempo. Con el olor de un libro añejo que, como un buen vino, ha de tomarse a sorbos.
A todos nos gusta la practicidad de encontrar toda la información que necesitamos a golpe de click en Internet. Pero está claro el tacto de las hojas viejas y el olor a libro por el que ya pasaron los años no los lo dan ni el monitor ni el ratón...
El libro no podría tener mejor comienzo:
