Yo creo que tanto los libros como barcos se pueden quedar anticuados, aunque hay gente que le gustan los facsímiles y eso es muy respetable.
Todavía se siguen editando libros muy interesantes pero que recogen experiencias con diseños y barcos de principios del siglo pasado.
sin poner en duda el mérito que tienen, hay que reconocer que no sólo el diseño, sino los materiales han avanzado mucho en el transcurso de un siglo.
