No sé porqué nos escandalizamos. Conociendo a Kaia seguro que intentó reanimarlo con el boca a boca

y dándole masaje cardiaco con la toma del mechero y dos cables.

Y el funeral marino con la bala de cañón en el coy debio ser emocionante.
Ahora en serio. Un día os contaré una historia sobre un barco que se reconquistó a un par de millones de pulgas (es cierto, que no me lo invento). Tampoco tenía desperdicio.
Buen viento y buen año a todos.