Lo malo es que el riesgo existe.
Hace un par de días en la línea que une el cabo de Marcarat con la bocana de Campomanes, a casi las 9 de la noche, mirando por encima del cristal del barco para ver mejor (G.a D.), me encuentro a pocos metros un kayac gris con un tío vestido de negro pescando sin remar.
Paré motores y llegué con la inercia a pocos metros de él. Imaginad si estaba encima.
Le pedí disculpas por el susto, me dijo que no se había dado cuenta, y le indiqué que era prácticamente invisible además de que estaba en la ruta que muchas embarcaciones siguen a diario para volver de Jávea, Moraira o Calpe.
Al terminar de amarrar y limpiar el barco, subiendo de camino a casa, le vi pescando cerca de la costa iluminado por las farolas de la carretera.
De verdad que se estaba jugando la vida.
PD. Si hay víctimas, lo de menos es de quién sea la culpa.
