Un viejo marino los llamaba "submarinos"


hace muchos años en A Coruña , padre de un amigo, cada vez que veíamos llegar uno de esos preciosos balandros aristocráticos repetía lo mismo: "un submarino".
Tardé años en entender la expresión, en efecto: son preciosos submarinos.
Por cierto, el viejo marino tenía un defecto: era tractorista y armaba un precioso Gran Banks