Pos yo debo ser Santa Claus para los kayaks.
Uno que lo subí a bordo y lo llevé a puerto porque se encontraba mal y nos avisó con la mano. kayak remolcado.
Y el otro porque se metió en camisas de once varas y la mar estaba fatal, y bastante lejos, le pregunté por aquello de la cortesía, porque en la mar estamos y marineros somos, y el hombre vió como los cielos abiertos, pues ná, a bordo y otra vez kayak remolcado, que cabos no faltan

.
Y no pasa nada, señores.
Un saludo y unas birras
