Anécdota:
Agosto, hace poco que vendí el barquito, localizo en el garaje la típica barquita de plástico de playa (de las que cabe un niño y un adulto), la cargo al coche y me voy decidido a la playa donde solo habían 4 toallas, bajo a la arena y al agua, llego remando hasta la zona marcada por boyas para bañistas y me entretengo viendo los barcos que pasan, cuatro nadadores y después de una hora vuelta a la arena, sorpresa, un socorrista me espera para llamarme la atención (mi preocupación es máxima: no llevo papeles, ni seguro, ni chaleco, ni bengalas, por no tener no llevo ni matrícula

) me suelta que con el "barco" no puedo transitar por zona de bañistas, que es muy peligroso y que puede haber un accidente

, miro la arena con las 4 toallas a lo lejos, observo el agua donde cuesta divisar a los 4 bañistas, miro fijamente al socorrista desvío la mirada a mi fabuloso yate, de nuevo miro al socorrista esbozo una sonrisa y le digo "perdón, no lo volveré a hacer" tal como hizo nuestro ilustre monarca y me largué con el megayate debajo del brazo; para mear y no echar ni gota.
