
El Skorpyo asoma la proa en el puerto de Viveiro, ya había pasado el temporal con su avería incluída, allá por el cabo de Peñas y despues pantocasos con mar y viento en contra frente a la ria de Foz...casi casi digo basta en ese tramo de la vuelta. Pasé mucho frío, angustia y desconcierto, mezclado con temor al encontrarme solo en medio de ese mar en ebullición y rabioso. Yo digo que el Cantábrico es un tío con mal genio...