En mi Club, la Junta Directiva ha decidido concursar con una promotora en régimen de UTE y en minoría,ocultando al socio las particularidades del proyecto ganador, a pretexto de que otra empresa concursante podía hallarse integrada por socios del Club y se requería una discreción absoluta.Es preciso reconocer que ha tenido el acierto de que la pasividad de los socios les haya permitido obtener acuerdos de Junta General adoptados a ciegas tras la exposiciión de todas las bondades de sus actividades para ofrecer lo mejor para el socio sin concretar nada sobr las mismas.
Cuando éste proyecto sale a la luz, el socio tiene primera noticia de que incluye cambios esenciales, como la sustitución del actual espigón que configura la escollera por otro nuevo de diferente trazado, de mayor longitud, anchura y altura..., la amortización decasi un 25%del número de amarres, se contribuye a la construcción del paseo marítimo de la población, se apuesta por explotar alojamientos en régimen hotelero, se ilumina un monte cercano, se apuesta en definitiva por un caracter marcadamente elitista para pasar a ser un "referente" en el país a honor y gloria de quien trata así al colectivo de socios como a una manada de ovejas sin capacudad de opinar y decidir sobre la oportunidad de tale s cambios que les afectan directamente en cualquier caso.
Conocidos tales antecedentes por imposición ya inaplazable de los afectados, la referida UTE les da un plazo perentorio a los socios amarristas para reservar un amarre con arreglo a los que se desprenden del proyecto, a precios que suponen un incremento de más de un 40% sobre el coste desmesurado de tales obras, que se costearán previsiblemente con las aportaciones de los socios amarristas a quienes se les pide que empiecen a desembolsar el importantísimo precio de tales amarres a partir del próximo mes, pese a no hallarse definitivamente aprobado el proyecto, ni por ello iniciadas las obras.
El beneficio de tan suculento negocio lo recoge íntegramente la promotora socia de la UTE y no así el Club,que como socio minoritario queda al margen de tales beneficios pero sí asume el riesgo solidario ante cualquier contingencia dirante todo el plazo de la concesión, y que se limitará a gestionar los servicios del puerto, cuyo coste tampoco se indica a los socios cuando se les emplaza a efectuar una reserva, cual si para dcidir su oportunidad ésa partida no tuviera el menor interés.
Independientemente de las aciones que corresponda iniciar a nivel societario, si existiera el citado tope sobre el coste del proyecto, que muchas plicas incluyen en una banda que oscila entre el 6% y el19% del coste de las obras, quedaría abortada,a priori,la descrita situación que sin entrar en otros calificativos de mayor entidad, cabe considerar de abusiva para quienes hemos venido costeando con éxito el puerto durante toda la vigencia del plazo de la anterior concesión ahora extinguida.
Saludos
