Hay una cosa que se llama teoría, y otra que se llama práctica. Simplemente apunto que tal vez sea mejor ver que pasa con las teorías cuando se pasan a la práctica jugando con una maqueta de niño en una playa o en la bañera de casa que construir un barco que lleva muchas horas y muchos euros y comprobarlo entonces.
Y Keunig y Vermeulen reconocen el importante efecto de la escora y las asimetrías producidas por ella en el equilibrio de rumbo. Controlar esas variaciones dentro de un margen muy estrecho no es fácil, y entiendo que es algo muy importante cuando lo que buscamos es la décima de nudo, pero para un barco de crucero ¿no es mejor mantener unos márgenes amplios para aumentar la estabilidad de rumbo y que se autoregule con mayor facilidad?
Un saludo
