Reflexiones sobre las imprevisibles previsiones de la meteo.
Setiembre es de esos meses que en el Med. lo de vaticinar la metereología es casi mejor fundamentarlo en la lectura de las entrañas de algún animal o el vuelo de los pájaros e insectos que en los métodos científicos basados en sistemas numéricos.
La proximidad de los calores del verano, la temperatura del mar y algunos frentes ya frios que se descuelgan de otras latitudes hacen que acertar sea una auténtica loteria.
Ya lo es a 24 horas. A cuatro días (ida y vuelta) casi para temáticas de ciencia ficción.
Por tanto, hay una parte importante de apuesta personal y de no querer pensar demasiado en posibles al decidir participar en una regata larga por estas fechas.
En mi caso también había algo de miedo escénico. He vivido en primera persona algún grop navegando y... no se pasa un buen rato precisamente. Ni tu, ni el barco, que por lo general siempre termina necesitando alguna reparación y nosotros algún que otro tipo de tranquilizante a gusto de cada cual.
No hace ni 15 días viví en Blanes un esclafit (salió en las noticias) que afortunadamente me pilló ya en el puerto. Pero incluso ya amarrado nos escoró el barco como si estuviéramos en pleno Cabo de Hornos, los inbornales no daban a basto y le dió completo sentido al término "bañera". Una animalada que duró solo casi media hora pero que se hizo eterna.
La semana pasada amigos de Menorca me enviaron enlaces donde se veía las consecuencias de unos fuertes aguaceros que cayeron en la zona de Maó con calles de Cales Fonts (Es Castell) o del mismo Maó convertidas en torrentes desbocados y varios caps de fibló que los acompañaron. Muy bonito de ver... en la pantalla del ordenador.
Todo ello, por más que no quieras, te acompaña en el subconsciente. Y más cuando ves que una previsión metereológica en principio hasta demasiado tranquila va cambiando a peor cada vez que te bajas las grib en las últimas horas previas a la salida.
Ya se ha comentado varias veces el relato del Diluvio Universal 2.0 que nos pilló solo salir de Mataró.
Luego, por la tarde el viento arreció un poco y roló para que casi todos pudiéramos hacer una bonita ceñida a rumbo directo. Incluso salió el sol un buen rato que nos permitió sacar a cubierta los trajes de agua que estaban empapados de la lluvia de la mañana y calentarnos los huesos.
La previsión de vientos de SW para la noche brillaron por su ausencia acompañados de un bonito festival de rayos y truenos que se veían justo enfrente de nuestras proas y unas amenazadoras nubes conjuntamente con un precioso cielo repleto de estrellas (era luna nueva).
Y que dejaron paso a la tormenta que nos acompañó a los barcos más pequeños y lentos ya en las cercanías de Menorca al amanecer del viernes, con sus plásticas mangas de agua, que aún siendo fenoménos muy locales encontrártelas en medio del mar ... no hace una especial gracia, más bien lo contrario. Nosotros contamos hasta cuatro de ellas. Y Menorca Radio avisó de una a 15 millas al N de Maó. No sé si era una de las que veíamos u otra que no llegamos a ver.

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Estas fotos son gentileza del AROHA que aún estaban de humor para sacar buenas fotos. Las nuestras quedaron movidas...
Luego una encalmada al mediodía, que terminó de medio rematarnos a todos los que estábamos más retrasados y haciendo cuentas con las millas restantes y la hora límite de llegada. Luego por la tarde un viento fresco y mar en sentido contrario al deseado que terminaron de apuntillarnos...
Vamos, que de todo, como en botica!!
Pero aún así, la cosa fue mucho menor de lo que podía haber sido, dadas las fechas y lo poco que acertaron los augurios meterológicos previsos a la salida. Eolo se portó muy benignamente con la flota y es para agradecérselo.
Incluso los que volvimos el sábado por la noche también tuvimos "suerte" y el frente que pasó por Mallorca y la zona de Ciutadella nos respetó.
Por lo que oimos por radio, igual los que salieron antes lo sufrieron un poco más. Si no recuerdo mal el "Tibere" avisó de encontrarse con algunas rachas de 30 nudos. Pero para nosotros que volvíamos un poco más retrasados la cosa no pasó de un incomodo maretón y un nuevo espectáculo de rayos por proa.
Y a la que salió el sol, fue despejando y nos quedó un día maravilloso para volver a vela a rumbo directo que ya lo podíamos haber tenido durante la regata.
En fin, que dentro de lo malo, lo mejor que nos podía haber pasado.
Y si ya hubiéramos podido terminar aún lo estaríamos celebrando!!


PD. Veis lo que pasa por dejarme hacer regatas? Vaya rollos os estoy pegando
