Embarqué a mis hijos desde que tenían semanas, con el cuco atado a la litera.
A medida que fueron creciendo quedé sorprendido de su adaptación a la vida de barco. pesca, baños , Zodiac., playa... Podíamos pasar semanas enteras sin que se les apreciara muestras de cansancio, a lo sumo muchas ganas de correr al llegar a puerto o bajar a la playa.
Ahora ellos repiten experiencia con los suyos, lo que me causa gran satisfacción ejercer de abuelo a bordo
Aparte de estar muy atentos a no perderles de vista cuando deambulan por cubierta como don Pedro por su casa, hay que tener un especial cuidado con su exposición al sol y a las radiaciones. Tienen la piel muy sensible y hay que protegerla con cremas de alto efecto protector aunque pasen horas bajo un toldo.
En cualquier caso magnífico ofrecerles ésa experiencia e inculcarles una afición que luego ejercerán o no, pero siempre con todas las alertas activadas y pridencia.
Animo y suerte en la experiencia.
Saludos
